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Happyshifting: “yes, we can”

noviembre 25, 2010

 

Hace aproximadamente un año, Tino Fernández publicaba un artículo en el que hablaba del concepto de Happyshifting… otro de esos “palabros” sobre gestión del talento que tanto nos gusta inventarnos en el gremio. El concepto es lo de menos, lo bueno es el contenido, que resumo a continuación:

No se resignan a pasar ocho horas diarias en un empleo que no les aporta nada. Los ‘happyshifters’ deciden transformar sus empresas y el mercado laboral. Cambian la queja por la acción y la pasividad por el emprendimiento.


Frente a la idea milenaria de que el trabajo es una condena, o algo así como morir un poco de lunes a viernes, los happyshifters emergen en el panorama sociolaboral como una nueva tribu heredera de Rousseau o Benjamin Franklin, los primeros que ya en el siglo XVIII argumentaron que la vida laboral podría estar en el centro de cada deseo de felicidad. 

El happyshifting del siglo XXI implica la máxima defensa de la idea de que debemos estar decididos a buscar la felicidad a través del trabajo, que se convierte en fuente de sentido para nuestras vidas. Quienes lo defienden y practican también han tenido algún momento de duda en el que han cuestionado su carrera, su trabajo, el modelo de mercado laboral o la organización de su empresa. Pero en vez de huir, actúan: deciden cambiar su compañía o se van de ella para crear una propia. El objetivo es ser feliz, a pesar de los pesares, trabajando. Así, no es extraño que cada vez más escuelas de negocios se preocupen de un intangible como la felicidad, y de su conexión con la economía. Se habla de la actitud del “yes, we can”.

A esto se añade que los happyshifters no tienen miedo a escuchar a su conciencia, y se plantean lo que quieren ser y hacer el resto de su vida. No estamos hablando de un empleado más: el happyshifter necesita sentir que lo que hace tiene sentido.

José María Gasalla, director del programa de gestión de talento de Esade, también se muestra partidario de “cambiar las organizaciones por dentro, aprovechando la crisis, porque éstas se pueden quedar sin talento si no se dan ciertas transformaciones. Las personas con talento no son fácilmente sustituibles“.

Según un proverbio ruso, “si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad! “. Si cada uno pusiéramos los mecanismos diarios para ser “happyshifters”… mejor no digo nada porque los del gremio nos quedaríamos sin trabajo, y bastante difícil está la cosa…

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